Síndrome post-vacacional en Telecinco

Es el tema de estos días y, entre la mucha información, he leído una encuesta que me ha sorprendido. El diario digital RRHHDigital pedía la opinión de sus lectores con respecto al síndrome postvacacional. Lo que llama mi atención es que casi el 80% de personas creen que es un invento de vagos.

Ese estado existe y afecta directamente, no solo a la persona, sino también a la productividad. En efecto, un trabajador con fatiga, falta de atención o desinterés tiene más dificultades para concentrarse, para planificar y para tomar decisiones. Además, su estado a menudo susceptible, cuando no irritable, perjudica las relaciones con los compañeros, el trabajo del equipo y el clima laboral.

Según datos de la consultora Adecco un 30% de las personas sufren ese síndrome, por tanto no es baladí prever esfuerzos desde recursos humanos para mitigar sus efectos.

Otros estudios apuntan a un 65% y desde la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña (AIFICC) afirman que las mujeres suelen sufrir más el síndrome postvacacional porque tienen mayor presión en su entorno sociofamiliar.

Los profesionales de RRHH sabemos que estas tres condiciones determinan en qué medida puede afectar la vuelta a los trabajadores:

  1. Su profesión es vocacional o simplemente le gusta su trabajo
  2. Mantiene relaciones razonablemente positivas con los compañeros, incluido el jefe
  3. Recibe a cambio unas compensaciones -materiales o emocionales- de correctas a buenas

De hecho, el mismo informe Adecco confirma estos datos y, en base a mi experiencia, añadiría que, cuando no se da ninguna de las anteriores condiciones, el regreso al trabajo entraña consecuencias indeseables tanto para el trabajador como para quienes le rodean, ya sea en el trabajo o en su ámbito privado.

Ello conecta directamente con criterios de reclutamiento y selección, políticas de motivación y recompensa, planes de comunicación interna y desarrollo del talento.

No quiero cerrar este apartado sin hacer mención a las personas desocupadas porque según los datos de que se dispone también sufren el síndrome postvacacional. Es lo que yo llamo la vuelta al no-trabajo. No me refiero a las personas que no hacen nada, sino a aquellas que antes de las vacaciones venían realizando una concienzuda tarea de búsqueda de empleo y que, si no lo han conseguido para el verano, han tenido que ‘disfrutar’ inevitablemente de días de descanso. Es, si cabe, más dura la vuelta al “trabajo de buscar trabajo”, probablemente agravada por la ansiedad de no conseguir una estabilidad económica. Por ello este “trabajo” debe ser realizado de manera rigurosa y concienzuda.

 

Volver paulatinamente

Cada año es bueno recordar algunos consejos. En esta pieza de Informativos Telecinco (min. 26) puedes escucharlos pero te los ampliamos aquí.Informativos telecinco gina aran josé ribagorda estres postvacacional

  1. No volver justo el día antes de empezar a trabajar, adelantarse al menos un par de días.
  2. La última semana de vacaciones, poner el despertador un poco antes para ir acostumbrando el cuerpo a los horarios que deberá hacer en breve.
  3. Una vez reincorporado al trabajo, continúa actividades que empezaste en verano, no las dejes de golpe.
  4. A la salida del trabajo, aprovecha que los días todavía son largos para pasear, ir a tomar algo, etc.
  5. En tu puesto de trabajo, ordena y planifica las tareas que deberás hacer en las próximas semanas, no quieras resolverlo todo el primer día.
  6. Fíjate objetivos asumibles o nuevos retos a corto plazo e incluso prémiate con algún pequeño capricho.
  7. Recuerda los beneficios que trabajar tiene para ti. Te presentamos un decálogo más abajo.
  8. Ten presente que el síndrome postvacacional se pasa en 10-15 días. ¡Ya te queda menos!

 

El placer por el trabajo

En el otro extremo, tenemos a las personas encantadas con volver, hartas quizá de tanto sol, tanto “descansar” y tanta convivencia (que pueden potenciar las crisis familiares) para volver al orden y al bendito aire acondicionado de la oficina.

De hecho, esta es una época proclive a emprender nuevos retos, esperando poder mejorar o avanzar en nuestro trabajo.

Según prestigiosos psicólogos, trabajar sienta bien. De ello se ha hecho eco La Vanguardia en su último Magazine, dando cuenta de diversas razones por las que necesitamos trabajar, más allá de la económica.

Si hoy, 1 de setiembre, estás pensando en por qué demonios hay que trabajar, recuerda que tiene por lo menos todos estos beneficios, que varían de persona a persona:

  1. Proporciona un sentido vital
  2. Satisface nuestra motivación al logro
  3. Satisface necesidades de poder
  4. Sentido de contribución a la sociedad
  5. Superación o realización personal
  6. Necesidad de sentirse útil
  7. Explorar nuevos mundos, nuevas disciplinas, nuevas técnicas, …
  8. Establecer relaciones diferentes a las habituales
  9. Ayuda a sobrellevar la vida cuando otras facetas de tu vida están mal
  10. Mantiene estable nuestro grado de actividad

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“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida” – Confucio

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